Cada año, los texanos se preparan para la temporada de huracanes del 1 de junio al 30 de noviembre. Incluso si no vives en la región de la Costa del Golfo, el impacto de los huracanes puede ser de gran alcance. Si parece que muchos de los huracanes recientes (incluidos Katrina, Rita, Ike y Harvey) que afectaron a la región de la Costa del Golfo y a Texas han ocurrido en septiembre, es porque el pico climatológico de actividad ocurre alrededor del 10 de septiembre de cada año.
Cada septiembre, el gobierno de Estados Unidos promove una campaña de concienciación pública durante el Mes Nacional de Preparación (NPM) para recordarnos que los desastres SÍ ocurren, y que todos debemos prepararnos antes de que ocurran. El tema de este año es: «Los desastres ocurren. Prepárense ahora. Aprendan cómo.» Este blog se centrará en cosas que puedes hacer para mantenerte a ti y a tu familia sanos durante y después de un desastre.
Salud personal:
- Reserva un suministro de alimentos no perecederos durante varios días para cada miembro de tu familia al inicio de la temporada de huracanes. Elige alimentos que no necesiten refrigeración y que puedan comerse incluso si no hay acceso a cocina u horno.
- Reserva suficiente agua para cada miembro de la familia también.
- Crea un lugar para que los medicamentos, fármacos y dispositivos médicos se mantengan seguros y secos. Reserva lo suficiente por un tiempo por si no hay repuestos disponibles. Incluye un botiquín en tu reserva de suministros. Si necesitas reconstituir los medicamentos, incluye un suministro adecuado de agua purificada o embotellada. Incluye un par extra de gafas si usas gafas o lentillas. También es recomendable llevar una copia de las recetas.
Seguridad alimentaria y acuática: Una de las mayores preocupaciones de salud puede darse después de que haya pasado un huracán u otro desastre y los cortes de luz continúen durante horas, días o incluso semanas. El acceso a agua potable puede verse comprometido y los sistemas de alcantarillado pueden permitir la contaminación. Además, las tormentas que producen grandes cantidades de lluvia pueden dejar charcos cálidos y poco profundos que son lugares excelentes para que los mosquitos se reproduzcan y puedan propagar enfermedades.


